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We’re not all in the same boat

ESTÉTICA DEL ARTE

¿Cómo transformar una pintura romántica en un icono popular?

Cuando Géricault ideó La balsa de la Medusa (1818-19) su principal intención fue la de alcanzar la fama. Su plan consistiría en la producción de una obra cuya temática rozara lo prohibitivo; una pintura de la que emanase la polémica a borbotones para que el boca a boca batiera todos los récords de velocidad de transmisión. Es obvio que lo consiguió, pues aún hoy sigue siendo una de las estrellas del museo francés por antonomasia. Lo que jamás imaginó el nacido en Ruan es, que una reproducción en spray de su magno óleo, se convirtiera nuevamente en un llanto desgarrado contra el abuso de poder y la desigualdad casi dos siglos después de ser presentado el lienzo en el Salón Oficial de París de 1819.

Théodore Géricault (1791-1824), considerado tras su temprana muerte como uno de los impulsores del Romanticismo

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